¿Sanitarios o Usuarios? Cambio de perspectiva

Tendemos  a situarnos a un lado concreto de la salud, en la de expertos, consideramos que nuestras competencias y conocimientos, que tanto nos cuestan, nos sitúan  indudable en un lado concreto de la atención sanitaria, estamos tan centrados en el trabajo que nuestra visión es limitada.

Somos principalmente usuarios, clientes, ciudadanos o como en cada época sea la denominación correcta para el término “Paciente”

imagen de medico enfermoDeberíamos recordar que al nacer, lo hacemos en general, en un centro sanitario, y que las primeras manos que nos tocan, nos acogen y nos cuidan pertenecen a un profesional sanitario. Aunque a lo largo de nuestras vidas seamos personas relativamente sanas, nos han vacunado, vendado esguinces, o medicado al menos en alguna faringitis.

Por tanto, no nos equivoquemos, hemos sido usuarios y a partir del momento en que os escribo lo seremos algo más, solo hay que dejar pasar el tiempo. Solo tenemos que recordar que cuando algún problema de salud nuestro  o de un ser querido se interpone en nuestro camino, se convierte en nuestro principal preocupación, todo los demás se relativiza.

Ahora, posiblemente tenemos una visión sesgada, dado nuestra pertenencia a la organización, posiblemente nuestra relación con el sistema al ser pacientes es diferente a la de la población general, en general solemos encontrar algún compañero o amigo que nos facilita el acceso a los medios que necesitamos. Es verdad también que nuestro conocimiento de “lo que se cuece dentro” nos produce una tensión que se añade a la que produce la enfermedad, “Por favor, que no esté en la puerta Fulanito, “Dios quiera que esté de guardia “Menganito” que os voy a decir que no sepáis.

Creo que habrá una fase peor, la jubilación.

El día que entremos como pobre enfermito en nuestro hospital de toda la vida, y no conozcamos a nadie, y aún peor, nadie nos conozca a nosotros. Nos veamos rodeado por  gente a la que consideraremos muy jóvenes. Posiblemente seamos los pacientes más temerosos, escucho a diario a colegas de mi edad quejándose de que antes se hacían las cosas mejor, había más respeto, los residentes eran más responsables y no pensaban solo en el dinero, un largo etc.

¡Qué miedo pasaremos!, tanto tiempo a un lado de la barrera,  diciéndole a nuestro pacientes que no se preocupen, que no les va a doler, y en ese momento con nuestro pijamita y alguien que se dirige a nosotros como “Abuelito/a”,

¡Me va a dar un pasmo!

Compis, somos pacientes, pacientes de bata blanca, no nos engañemos, aunque sea por puro egoísmo deberíamos hacer un ejercicio diario, dejarnos invadir por la sensación de ser usuario en cada situación en que nos enfrentemos. Tratemos de hacer una medicina basada realmente en el paciente, a propósito ¡Qué frase más vaciada de contenido! , la vemos y la incorporamos en cualquier presentación powerpoint.

¿No creéis que sería interesante que los sanitarios nos convirtiéramos en los principales defensores del paciente? Nuestro conocimiento de la organización y del modelo sanitario debería ser aprovechado por la sociedad. ¿Y si algunos  jubilados se incorporaran a esta tarea? Se podría crear algún órgano asesor para apoyar a las organizaciones defensoras del paciente. Claro que tal como lo escribo me doy cuenta de que posiblemente ya  existan, si es así pensaré en incorporarme a ellas cuando me jubile, pero bueno, lo dejo como idea, tengo un compañero que haría un magnífico trabajo.

El latido al otro lado del fonendo, Paulín Seijas JL

Cuando el médico es el paciente. Albújar-Baca PF , Acta Med Per. 2015: 32(3): 164

 

Antivacunas ¿Se inicia el retroceso?

calendario vacunas

La introducción de las vacunas ha sido una de las armas más eficaces en la lucha contra las infecciones, azote de la humanidad. El cambio que en los países desarrollado se ha producido en los índices de la mortalidad de la población se debe en gran medida a la vacunación, la viruela ha desaparecido de todo el mundo y la poliomielitis, ya inexistente en el mundo occidental, parecía que podría ser dominada totalmente en pocos años.

En España las campañas de vacunación han acabado con el sarampión y han disminuido significativamente el número de casos de difteria, tétanos, tos ferina, rubéola y parotiditis

Sin embargo, desde el inicio, determinados grupos de población se organizaron en contra de la vacunación obligatoria, ello fue favorecido por un artículo publicado en “The Lancet” en 1998 que vinculaba la vacuna de la triple vírica al autismo.

¿Tienen derecho a no vacunar o no vacunar a sus hijos los que se oponen a esta práctica? Podría pensarse que si en principio, al menos en caso de los adultos respetando así el derecho a manejar la propia vida, pero todos sabemos que eso supone poner en riesgo  a terceros.

Los humanos somos seres sociables, nos agrupamos para vivir, son excepcionales las personas que prefieren vivir en soledad absoluta, aunque podríamos asegurar que no fue así en alguna etapa de su vida. ¿Podemos aprovechar las ventajas de vivir en sociedad y despreciar uno de sus pilares, el cuidado de la salud del conjunto de la población? La respuesta es similar en todos nosotros: No, la vacunación es obligatoria y debemos evitar su incumplimiento. Hasta ahora no hay medidas claras para conseguirlo, pero empiezan a desarrollarse, por ejemplo ya está regulada en algunas comunidades la obligación de presentar la cartilla de vacunación para poder escolarizar.

Parece que se abre otro campo de batalla, la antivacunación llega a las mascotas, algunos dueños se oponen a vacunarlos con la vieja excusa del autismo, en los caballo es especialmente preocupante y en Nueva York se ha advertido ya de la escasa  de los perros, ¿Qué pasará con la rabia?

vacunas

Así, mientras la mayoría de la población desea que se descubran vacunas para las enfermedades infecciosas que aún no la tiene, evitando el dolor y sufrimiento, algunos no aprovechan los avances de la sociedad con débiles argumentos y es más aunque invocan supuestos estudios científicos no hacen caso de ellos al poner en riesgo la vida de los demás

Creo que las autoridades deben tratar este asunto con determinación y valentía

Cambios paradigmáticos, ¿Cuánto cuestan?

Algunos dicen que para que se produzca un cambio tal que desafíe las costumbres impuestas y se modifiquen los hábitos de comportamiento se necesita que muera la generación anterior a él.

sello del dr semmelweis
En el campo de la salud tenemos un ejemplo clarísimo, el caso del no suficientemente famoso Dr. Ignaz Semmelweis, ginecólogo húngaro que trabajó en el hospital general de Viena en el siglo XIX. Resumiendo, en este hospital existían dos pabellones que atendían a las parturientas, con grandes diferencias en sus cifras de mortalidad por fiebre puerperal entre ellos, primer dato de por si sorprendente, (era mayor que la de las pacientes que parían en la calle o en sus hogares) pero más aún es que no se investigara la causa.

El Dr. Semmenlweis se propuso descubrir la variable letal, pensó en diferentes causas, entre otras hasta en el sonido de las campanas que anunciaban al cura para dar la extremaunción, este tintineo podría provocar un terror mortal en las parturientas, así que lo prohibió, pero nada cambió. Realizó cambios posturales entre las pacientes de ambos pabellones, cambios en la forma de administrar los medicamentos, aireó el espacio, pero nada sirvió. Bueno, algo si, el pabellón con menor mortalidad estaba atendido por matronas y el de mayor mortalidad por estudiantes de medicina. Propuso un cambio de personal y los indices de mortalidad se invirtieron, lo que provocó que el jefe del otro pabellón reclamara inmediatamente a sus matronas.

¿Cual era la variable entonces?. Algo le ayudó en su investigación, la muerte de un colega que se hizo un corte accidental en una autopsia. Ignaz observo que los síntomas eran similares a los de la fiebre puerperal. Los médicos tras las autopsias atendían directamente a las parturientas, sus manos pasaban de tocar cadáveres a tocar zonas especialmente expuestas, sin embargo, en las practicas de las matronas no estaba incluida las practicas de anatomía mediante la disección de cadáveres. Por lo tanto dedujo que era el comportamiento de los médicos trasmitiendo una “materia cadavérica” el causante de la mortalidad.

1 frase

¿Resuelto el problema? Pues parecía, porque al instaurar medidas de desinfección hubo un cambio drástico, se pasó en unos meses a una mortalidad inferior al 2%. Obligó a desinfectarse a su propio jefe, que enfurecido le expulsó de su pabellón.

Su irrebatible verdad chocó contra el prejuicio y egocentrismo de sus compañeros. ¿Cómo iban a ser ellos los causantes de la mortalidad?, ¿Insignes médicos, en la cima del saber, con la experiencia de toda una vida, debían cambiar su comportamiento porque alguien que no podía explicar la base científica de su idea lo pedía?.
Desconcertantemente, desde nuestro cómodo punto de vista actual, fue expulsado del colegio médico, las sociedades médicas de Amsterdam, Berlín, Londres y Edimburgo condenaron su teoría y las autoridades le ordenaron abandonar Viena.
¿Podemos ser los médicos los peores enemigos de un colega que destaque? ¿Pueden nuestra comodidad y nuestras costumbres chocar contra cambios necesarios y hacer que nos opongamos a ellos, ofendidos en nuestra sapiencia y bienhacer?

En Europa en el siglo XIX sí, Semmelweis cayó en barrena, llego a cortarse así mismo con instrumentos usados en autopsia para probar con su propia infección la verdad de sus palabras, sus trabajos científicos fueron ridiculizados y desacreditados, su carácter empeoró. se alcoholizó, y finalmente fue internado a la fuerza en un psiquiátrico (tras una paliza dada por los enfermeros para obligarlo) y murió al poco tiempo por una infección.

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Ahora lo vemos claro, ¿Cómo nadie lo había deducido antes? El lavado de manos es una rutina que nadie discute, pero en el siglo XIX se creía que el origen de la enfermedad era una lesión interna o bien se debía a contagio de miasmas (aéreo). Tuvieron que pasar años para que sus teorías fueran rescatadas.
Una generación de médicos murió, en vida no pudieron aceptar la nueva estructura de comportamiento. La verdad emergió medio siglo después, el estudio de los microorganismos impuso la asepsia antes de la cirugía, fue entonces cuando se dio el cambio de paradigma.
Si la sociedad médica hubiese abierto su mente y aceptado la teoría del Dr. Semmelweis, miles de madres hubiesen visto a sus hijos crecer.

Ascensores: ¡Qué pesadilla!

 

imgen de ascensor lleno

 

 

 

Cuantos años escuchando las mismas frases y coletillas, poniendo cara de palo para evitar el gesto de cansancio o enfado, cuanto estrés acumulado y cuánto tiempo perdido.

Este podía ser un buen resumen de las sensaciones que me inundan mientras aguardo su llegada en las ocasiones en que me parece que no puedo evitar tomarlos.

 

 

Posiblemente no sea una sensación compartida con la mayoría de vosotros, pero si trabajarais en el mismo hospital que yo, la reconoceríais inmediatamente como propia. Mi centro se inunda cada mañana de profesionales, usuarios y de un espécimen propio de mi hábitat, el paseante o visitador. ¿Qué diferencia mi entorno profesional de otros similares? Buena pregunta, creo que el más importante es el “buenismo” imperante en puestos de gestión que realmente esconde la cobardía por tomar decisiones incómodas.

En un hospital situado en mitad de la ciudad, es fácil que sin control de entrada, una parte de la población decida que es normal ir a visitar al vecino, amigo o familiar. Lo  que la razón dicta es que los pacientes ingresados, en situación habitualmente de indefensión y debilidad, deberían ser protegidos en su descanso e intimidad por los que tienen el poder para ello. Es decir, deberían dictarse unas normas que los defiendan: existencia de horario de visitas, control del número de visitantes, identificación  de la categoría. Estos son mecanismos habituales en la mayoría de los centros hospitalarios y parece una medida lógica, bien entendida por la mayoría de la población. ¿Por qué entonces solo se recuerda su conveniencia con mensajes a través de altavoces (molestos) y carteles (que evidentemente no se asumen) en vez de exigirlo?

Desde luego nuestras autoridades no pueden alegar desconocimiento de la situación real, pues es una protesta repetida en distintos foros, incluyendo las reuniones de la junta facultativa del centro. A esas protestas suelen responder con que se solucionará a través de las reuniones de participación ciudadana o similares. Bien, podría ser un primer paso si habláramos de una situación nueva, pero llevamos años sin estas normas, sin control de acceso al hospital, la entrada principal no tiene asignado un  profesional de información o vigilancia. El personal de cada sección no puede  enfrentarse diariamente a los que molestan el descanso del compañero de habitación o el trabajo de los profesionales.

Los directores de los centros deberían asumir el control de la entrada en el hospital, la población lo entenderá y agradecerá.

Mientras, cuando espere subir a la décima planta,  me prepararé para escuchar las mismas coletillas: “Buenoooo, ya bajará” cuando suben en un ascensor los que lo han parado para ir en sentido contrario o  “Hasta que no pite se puede entrar” mientras somos aplastados al fondo por individuos que bien podrían ser compactadores de Ikea , y reconocemos nuestra suerte si no nos pilla los pies algún carrito.

Ah, ¿Es que no lo había dicho? En mi centro los mismos ascensores se usan para enfermos encamados (pobres), profesionales, visitantes y paseantes, aunque cartelitos que dicen lo contrario no faltan, ¡qué lindos!

Normativa de régimen interno en materia de acceso y permanencia de personas en el complejo hospitalario de Cáceres https://www.areasaludcaceres.es/docs/files/1327img.pdf