A cuenta de las Donaciones de las Fundaciones a la Sanidad Pública…

La filantropía que algunos magnates ejercen para con sus semejantes a través de instrumentos jurídicos que crean “ad hoc” se manifiesta en ocasiones con donaciones de dotaciones instrumentales sanitarias de elevado ceoste.

La potencial polémica que al respecto se puede crear a veces traspasa el umbral del “debate sanitario” para inocularse de forma sesgada en un debate popular que en ocasiones se torna populista.

En el sistema capitalista global y mundial que vivimos se generan retornos multimillonarios de visionarios que en su momento accedieron a la categoría de magnates tecnológicos con orígenes más o menos humildes. Así Bill Gates, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg invierten a través de Fundaciones, inmensas cantidades de dinero en objetivos relacionados con la Salud o con la Educación a nivel mundial.

En esa línea, y en España, el multimillonario Amancio Ortega tomó la decisión de ejercer su inquietud filantrópica, mediante la donación a los Sistemas Sanitarios de algunas Comunidades, de costosos equipamientos sanitarios que de otra forma tendrían un gravoso impacto en el Presupuesto Público.

Esta noble contribución al bien común por parte de este magnate del mundo textil, se ha traducido en Andalucía en unas mejoras cualitativas de los equipamientos más modernos destinados al tratamiento del cáncer. El agradecimiento de la Sociedad por este generoso gesto, no debe ser incompatible con la exigencia de la Administración Pública para que cumpla con todas y cada una de sus obligaciones fiscales. Ello, por tanto, no es incompatible con un proceder que finalmente beneficia a la universalidad de los usuarios del Sistema Público de Salud. A mi modesto entender además de agradecer dicha aportación al bien común no estaría demás desplegar, por parte de los actores principales, argumentarios pedagógicos que, en este sentido, den una visión más completa de actuaciones como esta.

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Soy de la Generación X !!!

La otra tarde, pacientemente esperaba que mi hijo dejara el móvil en el que estaba en “modo multitareas”.  Le advertí que ya era hora de pasar a otra actividad un poco menos lúdica pero necesaria y su respuesta cuanto menos me hizo reír:

images“¡¡¡Soy de la generación T, he nacido en plena era digital,  sentarse delante de un libro  es poco motivador, tendrían que existir otros medios más interactivos!!!”.

La verdad es que no le falta parte de razón, esta generación se encuentra en pleno desarrollo educativo y  creo que presenta uno de los mayores desafíos educativos de la historia.

Y es que, esta generación no concibe el mundo sin internet, Wi-Fi, youTube o Instagram, están acostumbrados a interactuar con los medios digitales directamente con las manos, es la primera que en lugar de digitalizar sus prácticas analógicas, debe hacer un esfuerzo de adaptación para adaptar sus prácticas digitales cuando se enfrenta a ambientes analógicos. Les cuesta pensar, como los que somos de otra generación podíamos “vivir” sin todo eso.

Esta generación es un grupo con un comportamiento de hecho y no con una serie de características aisladas.

Ya sabemos de la velocidad de los avances tecnológicos, pero ¿somos lo suficientemente capaces de gestionar el cambio, los que somos de la “generación X”? y es que el choque generacional ha existido siempre….

 

 

El Tesoro del Cofre Común que Representa la Sanidad Pública

Imagen Blog 1La óptica de un responsable de cualquier organización humana  debe analizar las variables del grupo  que coordina y dirige al objeto de cultivar  sinergias armónicas entre todos los actores del proceso.

Si ello es cualidad necesaria en cualquier liderazgo que se ejerza sobre una heterogeneidad de individuos, en el caso de las Organizaciones Sanitarias, públicas y universales, la optimización de recursos materiales y humanos es de obligada observancia. Además; si bien en otras actividades grupales ello supone una mejora de la productividad entendida en sentido amplio, en el caso de la Sanidad Pública hay que estar alerta ante las dinámicas de los índices de satisfacción  de los destinatarios del Servicio, y ello desde varias perspectivas que, finalmente,  conducirán  a tomas de decisión beneficiadas con  la participación de cada una de los intervinientes  en el Sistema.

El Barómetro Sanitario 2017, publicado el 08 de mayo de 2018 por el Ministerio de Sanidad Políticas Sociales e Igualdad  en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), recoge la opinión de los ciudadanos con los distintos Servicios Sanitarios del Sistema Nacional de Salud, desde varias perspectivas.

Grafica

www.mscbs.gob.es/estadEstudios/estadisticas/BarometroSanitario/home_BS.htm

En procesos tan complejos, en los que convergen actores tan heterogéneos, la perspectiva del liderazgo debe conciliar elementos que finalmente aporten el cumplimiento de objetivos en parámetros medibles.

Articular mecanismos en los que   los operadores sanitarios en general, también  los demandantes del servicio, incluso a muchos en su doble rol, se les alienten a trasladar  al sistema reflexiones y aportaciones que generen sensación de pertenencia al Sistema y, por ende, orgullo de éste.

Un liderazgo que asuma decisiones, a veces,  incluso, decisiones intuitivas e inmediatas,  cuyo fin sea evitar el potencial deterioro y/o desequilibrio, en la consecución de los objetivos fijados. Este  es, a mi juicio,  el  paradigma teleológico que debe inspirar cualquier toma de decisión.

En última instancia el liderazgo debe  tener unas competencias y unas  capacidades suficientes y necesarias para dar respuesta a la encomienda colectiva subliminal  en virtud de la cual la Sociedad pide proteger su bien más preciado. En ese sentido, y por ende, las exigencias a los directivos sanitarios son mayores que en otros campos en los que la prestación del Servicio Público no afecta con tanta intimidad ni al individuo, ni a la colectividad.

El tesoro del cofre común que representa la Sanidad Pública está en permanente vigilancia y escrutinio, y ello lejos de ser un impedimento, deberá ser fuente de enriquecimiento para la mejora de la gestión, por supuesto de lo estructural y global, pero también,  en lo coyuntural y local.

La mejora de cualquier variable en el Sistema supondrá una mejora de la participación emocional  de cada individuo sobre “su todo”,  aumentará su percepción positiva de la Sanidad Pública y ello alimentará  la autoestima de una Sociedad en su parámetro más sensible: el bienestar de todo el colectivo en su mayor y más preciada conquista histórica. La sanidad pública, universal y gratuita.