El Tesoro del Cofre Común que Representa la Sanidad Pública

Imagen Blog 1La óptica de un responsable de cualquier organización humana  debe analizar las variables del grupo  que coordina y dirige al objeto de cultivar  sinergias armónicas entre todos los actores del proceso.

Si ello es cualidad necesaria en cualquier liderazgo que se ejerza sobre una heterogeneidad de individuos, en el caso de las Organizaciones Sanitarias, públicas y universales, la optimización de recursos materiales y humanos es de obligada observancia. Además; si bien en otras actividades grupales ello supone una mejora de la productividad entendida en sentido amplio, en el caso de la Sanidad Pública hay que estar alerta ante las dinámicas de los índices de satisfacción  de los destinatarios del Servicio, y ello desde varias perspectivas que, finalmente,  conducirán  a tomas de decisión beneficiadas con  la participación de cada una de los intervinientes  en el Sistema.

El Barómetro Sanitario 2017, publicado el 08 de mayo de 2018 por el Ministerio de Sanidad Políticas Sociales e Igualdad  en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), recoge la opinión de los ciudadanos con los distintos Servicios Sanitarios del Sistema Nacional de Salud, desde varias perspectivas.

Grafica

www.mscbs.gob.es/estadEstudios/estadisticas/BarometroSanitario/home_BS.htm

En procesos tan complejos, en los que convergen actores tan heterogéneos, la perspectiva del liderazgo debe conciliar elementos que finalmente aporten el cumplimiento de objetivos en parámetros medibles.

Articular mecanismos en los que   los operadores sanitarios en general, también  los demandantes del servicio, incluso a muchos en su doble rol, se les alienten a trasladar  al sistema reflexiones y aportaciones que generen sensación de pertenencia al Sistema y, por ende, orgullo de éste.

Un liderazgo que asuma decisiones, a veces,  incluso, decisiones intuitivas e inmediatas,  cuyo fin sea evitar el potencial deterioro y/o desequilibrio, en la consecución de los objetivos fijados. Este  es, a mi juicio,  el  paradigma teleológico que debe inspirar cualquier toma de decisión.

En última instancia el liderazgo debe  tener unas competencias y unas  capacidades suficientes y necesarias para dar respuesta a la encomienda colectiva subliminal  en virtud de la cual la Sociedad pide proteger su bien más preciado. En ese sentido, y por ende, las exigencias a los directivos sanitarios son mayores que en otros campos en los que la prestación del Servicio Público no afecta con tanta intimidad ni al individuo, ni a la colectividad.

El tesoro del cofre común que representa la Sanidad Pública está en permanente vigilancia y escrutinio, y ello lejos de ser un impedimento, deberá ser fuente de enriquecimiento para la mejora de la gestión, por supuesto de lo estructural y global, pero también,  en lo coyuntural y local.

La mejora de cualquier variable en el Sistema supondrá una mejora de la participación emocional  de cada individuo sobre “su todo”,  aumentará su percepción positiva de la Sanidad Pública y ello alimentará  la autoestima de una Sociedad en su parámetro más sensible: el bienestar de todo el colectivo en su mayor y más preciada conquista histórica. La sanidad pública, universal y gratuita.

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