POR FIN LO HEMOS CONSEGUIDO…

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Son las 12 de la mañana de un domingo caluroso, dando un paseo cerca de la playa, paseo maritimocuando de repente me cruzo con una cara conocida, la madre de un niño que tuvimos en nuestra UCIP hace unos tres años; me sonríe y me dice por fin lo hemos conseguido…

Inicialmente no sé a qué se refería, y yo me preguntaba si sería que el niño estaba mejor de sus crisis, o si una cita que tenía pendiente en otro centro se la habían dado. Pero rápidamente ante mi cara de sorpresa me enseña la foto de un periódico donde dice que la RMN en nuestro hospital estará disponible en menos de 2 periodicomeses.

Hace unos tres años, un niño que luchaba en nuestra unidad por salir adelante, tenía una autentica madre coraje que no dejó en ningún momento de pelear y animar tanto a su hijo como a todo el equipo de profesionales que día y noche estaban con él. No recuerdo exactamente cuánto tiempo estuvo ingresado, pero más de un mes seguro.

Durante este tiempo hubo muchos momentos delicados que hicieron temer por la vida del niño con cambios de tratamiento, procedimientos etc… Pero la madre siempre recordará cuando teníamos que hacerle una RMN (que fueron varias por su patología). En ese momento no disponíamos en nuestro centro de RMN y teníamos que trasladarlo al hospital de adultos que está a unos 3-4 km en ambulancia

Nosotros como profesionales sabemos que no es lo mejor para un paciente critico ese tipo de traslados, ya que supone un momento de inestabilidad dentro de su precaria situación. Pero era necesario y la madre lo vivía con una ansiedad lógica porque el niño tras todo ese movimiento presentaba más crisis y estaba más inestable, por lo tanto intentábamos minimizar al máximo esta técnica diagnostica.

El niño fue evolucionando favorablemente y se estableció una estrecha relación entre el equipo sanitario y la familia por encima de lo puramente profesional. El día más feliz de esa madre coincidió con el alta de nuestra unidad, donde y se fue despidiendo uno a uno de todos, y al irse se me acercó y me dijo ” Como me llamo Ana que consigo que en este hospital haya una Resonancia”

Al tiempo empezó a recoger firmas en plataformas como CHANGE.org para que instalaran la resonancia en nuestro hospital. A la vez que a nivel institucional por parte changede la dirección se peleaba por ello. Era una reivindicación histórica. Aunque todo iba muy lento y estas presiones sociales ayudaban a darle fuerza a esta justa petición.

Varios periódicos se hicieron eco y las redes sociales echaban humo con un intenso debate que ponía nerviosos a los dirigentes que se esmeraban en que fuera una realidad lo antes posible.

Después de todo este tiempo y una vez que he visto en persona que la obra se está haciendo, me sigo preguntando qué hubiera pasado sin la presión ciudadana a los dirigentes, si su influencia ha sido o no decisiva para tener este equipamiento…, lo que sí tengo claro es que para esa madre y todos los que firmaron u opinaron ha sido una victoria que la han hecho suya, y probablemente es de justicia que así lo sea

 

 

 

 

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